Un servilletero bien diseñado hace que la servilleta esté siempre accesible, bien presentada y en su lugar. En buffets y puntos de autoservicio, facilita que el invitado pueda coger su servilleta sin complicaciones ni desorden. En la mesa, actúa como un pequeño elemento decorativo que, bien coordinado con el resto de los accesorios, contribuye a la coherencia visual del conjunto. Modelos como el Biarritz, el Ginkgo o el Cleopatra oro son el tipo de detalle que los invitados no suelen comentar cuando está bien, pero que se nota cuando falta.