Un buffet completamente plano, con todas las bandejas a la misma altura, resulta visualmente monótono y comunica poca atención al montaje. En cambio, cuando se incorporan realces que elevan algunas piezas (la tarta central, las fuentes más vistosas, los elementos de mayor impacto visual) la composición adquiere profundidad y dinamismo. Las bandejas de 2 o 3 pisos cumplen una función similar, permitiendo presentar varias elaboraciones en un solo mueble vertical, ideal para dulces o petit-fours. El resultado es un buffet que parece más abundante, más elaborado y más atractivo, incluso con la misma cantidad de comida.