En una boda con menú de alta gastronomía, los ingredientes de alta gama (mariscos, carnes premium, postres elaborados) requieren refrigeración precisa, por ejemplo con una nevera de 140 o 250 litros para el día a día del servicio, que solo puede garantizarse con el equipamiento correcto. En un catering corporativo de varios días, los congeladores de 115 o 560 litros son imprescindibles para almacenar elaboraciones previas preparadas con antelación. En cualquier evento de gran formato, una nevera de 500 litros o un armario refrigerado ventilado de 400 litros debe estar dimensionado para el volumen de producción, no solo para los ingredientes del día.